LA NOCHE DEL DEMONIO

Arrullado por el canto de los grillos de la noche veo el oscilar de las ramas en el viento y cierro los ojos. 
Miro por la ventana y noto un vacío en el cielo donde las estrellas se han apartado de la luna. Envuelto en la oscuridad el canto se detiene y los grillos escuchan la voz que me llama.


Algo se asoma de las ramas y se aferra al tronco con sus garras, desvía la mirada al cielo y sube el árbol con pasos lentos hasta desaparecer en las hojas.


Tomados de la mano caminamos por la calle de una ciudad colonial ensombrecida por la tormenta que se aproxima. Sin decirnos una palabra recorremos las fachadas con acabados de cantera cálidamente iluminadas: Ella me sonríe.


El camino se vuelve más estrecho y los muros se abrazan hasta que solo puedo avanzar detrás de ella. Al final hay un campo de colinas verdes y en el centro de todo, una torre como una lanza bajo la luz de la noche. Sobre la entrada está el símbolo de un ojo y en cada extremo se extienden grandes alas encadenadas que aprisionan el edificio.


—Tengo que partir. —dijo soltando mi mano.


—Déjame ir contigo. —insisto en acompañarla pero se rehúsa.


Camina al interior de la torre cuando vuelvo a sujetar su mano. Los truenos dibujan las nubes y quiebran el cielo, la lluvia cae en largas y pesadas gotas.


—Vuelvo pronto, yo te busco— se aleja liberándose de mí —Espera mi mensaje.


Corro a ella y rodeándola con los brazos apoyo el rostro en su hombro.


—Te necesito, te amo.


Su cuerpo se derrumba en mis brazos, sostengo su cabeza y la llamo; las puertas de la torre se abren, del interior viene la voz que me susurra al oído desde aquella distancia.
Algo se aproxima.


—¡Que le has hecho! ¿Por qué has venido?


Ese algo solo me observa estático bajo la lluvia.


Safe Creative #1901069541680

El grilleo de la noche donde las estrellas se han apartado de la luna, los insectos escuchan la voz que me llama. PXMOR/Libro 1/ SUEÑO XI: La Noche del Demonio

Publicado por

Carlos Reeves

Soy como cualquier otro que le gusta leer y escribir, no estudié literatura y tampoco sé de grandes autores. La razón por la que comencé a escribir es porque desde niño tomaba esos cuadernos Scribe de hoja blancas y dibujaba todo el día. Esos personajes y escenarios empezaron a tener una narrativa, entonces tuve que escribir sus historias y saber dónde terminarían. Tengo problemas para concentrarme, si un colibrí vuela por mi ventana me la puedo pasar observando cómo se alimenta de las flores, incluso si se va, pareciera que me lleva con él a un mundo imaginario. Soy perfeccionista, escribir es un trabajo duro. Poseo una rivalidad contra las palabras y los renglones que conspiran en mi contra, paso horas editando y leyendo para aplacar su rebeldía. Antes me limitaba ocultarlos después de escribirlos, temía que lo leyeran y vieran semejante lío. Pero todo cambió cuando descubrí que hay personas que pasaron por las mismas rebeliones. Keanu Reeves, Steve Jobs y Scott Fitzgerald. Soy un soñador, no un escritor.

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