SONRISA FELINA

[¡Oye! No te puedo contactar por teléfono. El domingo nos juntaremos todos los de la secundaria. Tienes que ir jajaja… A las 5pm en Plaza Galerías. Nos vemos]

Recibí su mensaje en facebook un día después de soñar con ella. Hacía tiempo que no me reúno con los compañeros de la secundaria, pero la realidad es ella la causa de mis nervios.

Llego antes de la hora y me siento en una banca lejos del punto de reunión. Aunque me llevaba bien con todos, solo son unos cuantos con quien realmente puedo platicar sin sentirme comprometido, y soportar esos molestos silencios.

Espero en una banca y finjo escribir en el celular para lanzar ligeras miradas. Dan las 5:00 de la tarde y hasta entonces no hay señales de ella ni de los otros, así que decido ir al punto de encuentro a la vista de todos. Pienso si me equivoqué de día o de hora.

“Estoy varado como gato en la duda.”

Si llegué tarde y todos se fueron siguiendo el plan, tendré que encontrarlos en la plaza o contactar a mi amiga para vernos, o evitarme la pena y retirarme. Me dedico a mirar rostros con la posibilidad de encontrar uno familiar, me imagino observándome desde aquella banca y lo despistado que me veo en la entrada como el último jugador elegido. En fin, estoy atrapado y desearía no estar aquí.

“Qué rayos sucede, ¿dónde están?”

Son las 5:30 cuando ella sale de la plaza a mi encuentro, con sus ojos verdes y sonrisa felina me abraza. Es un poco más pequeña así que su cabeza me queda a la altura del cuello y puedo oler el mentolado aroma de su cabello. La verdad no recuerdo de que tanto hablamos esa tarde, supongo que fue agradable por nuestras miradas y carcajadas

Cuarenta minutos después llega uno de los otros, saluda a mi amiga pero no me recuerda, entre cierra los párpados como si esperase que le dé prueba de ser compañeros años atrás. No le doy importancia y sonrío.

Llega su mejor amiga y con un beso me reconoce, viene acompañada por otra chica de la secundaria, y al igual que el otro me ha olvidado. En verdad me da igual.

Esperamos hasta que entendimos que somos todos. Me siento mal por ella, solo pocos vinieron.

Fue de las más populares en la secundaria y no por la baratería de ser la “sexy”.

“Lo siento, es cierto. No hay estafa más grande que la popularidad por la belleza de la juventud.”

Ella es todo lo contrario, por supuesto que es linda de facciones finas y suaves, labios gatunos y orejas que se asoman de su cabello negro. Su piel es clara sin llegar a ser blanca, delgada con un trasero pequeño y firme como durazno; a veces parece grande o pequeño, caído o levantado, todo depende de su ropa. Lo mismo sucede con sus tetas, son como un par de magdalenas; solo necesito leche para disfrutarlas.

“No es perfecta, más es auténtica en todo su ser.”

Estoy seguro de que la razón de su popularidad es por su personalidad, se adaptaba muy bien a las bolas; un día podía hablar de videojuegos, tableros de juego, historietas y otro día la veía en la cancha de baloncesto o de voleibol.

Era pésima estudiante y más de una vez la tuve que sacar de algún apuro para evitar la prefectura. Realmente no estoy seguro de cuando comenzamos a juntarnos, pero si el día que nos conocimos.

Fue cuando el balón de voleibol cayó al pasto y rodó hacia mí, donde descansaba.

—¡Oye! ¿Me pasas el balón? —dijo.

Apenas levanto los brazos de los ojos y la veo parada en la cancha con su uniforme blanco, detrás de ella todos esperan mi respuesta.

—Ven tú.

—¡Por favor! —con las manos en la cintura.

—No soy tu maldito bolero. —volví a cubrir mis ojos.

“Aún siento su presencia ahí parada.”

—Olvídalo —escucho a uno de los jugadores —Me cae que ni la llega.

Apenas veo de reojo y lo encuentro al otro lado de la cancha. Me levanto y tomo el mentado balón.

—¡Aguas ya se enojó! —se burló apoyado de las carcajadas de los demás, incluso ella cubre su boca para reír.

Aviento la bola frente a mí y salto golpeándola en el aire, sale disparada sobre la red sobrepasando a los jugadores y cae en picada, el tipo que gritó se lanza sin éxito y la pelota cae dentro de la cancha.

No fue el mejor de todos los tiros, estaba más animado a pegarle al tipo que hacer la jugada. Fue lo suficiente para impresionarlos.

Compramos café en la Flor de Córdoba y vagamos por la plaza sin rumbo en la corriente de gente embrutecida por las compras. Entonces mi amiga propone ir al billar, creí que eso elevaría los ánimos, pero cada uno saca un pretexto para irse.

“Vale ¿entonces a que han venido?”

Así que vamos solos, la pasamos muy bien y nos divertimos mucho; pedimos papas a la francesa y sodas, y dividimos la cuenta.

Ella me gana dos de tres juegos; después pasamos a un videojuego de pistolas en el arcade, formamos equipo contra los demonios que intentan matarnos, si lograban vencernos, entonces iniciaremos separados en algún punto del juego hasta reunirnos.

Ya en la noche intercambiamos números y nos despedimos. Ambos tomamos el mismo autobús solo que en direcciones opuestas de la ciudad. Ella espera frente a mí distanciados por la avenida.

Safe Creative #1901069541680
PXMOR/Libro 1/SENTIMIENTO XV: Mirada Felina

Publicado por

Carlos Reeves

Soy como cualquier otro que le gusta leer y escribir, no estudié literatura y tampoco sé de grandes autores. La razón por la que comencé a escribir es porque desde niño tomaba esos cuadernos Scribe de hoja blancas y dibujaba todo el día. Esos personajes y escenarios empezaron a tener una narrativa, entonces tuve que escribir sus historias y saber dónde terminarían. Tengo problemas para concentrarme, si un colibrí vuela por mi ventana me la puedo pasar observando cómo se alimenta de las flores, incluso si se va, pareciera que me lleva con él a un mundo imaginario. Soy perfeccionista, escribir es un trabajo duro. Poseo una rivalidad contra las palabras y los renglones que conspiran en mi contra, paso horas editando y leyendo para aplacar su rebeldía. Antes me limitaba ocultarlos después de escribirlos, temía que lo leyeran y vieran semejante lío. Pero todo cambió cuando descubrí que hay personas que pasaron por las mismas rebeliones. Keanu Reeves, Steve Jobs y Scott Fitzgerald. Soy un soñador, no un escritor.

2 comentarios en “SONRISA FELINA”

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