ABRE TUS OJOS Y MÍRAME OTRA VEZ

Grito llamando a alguien pero no veo a quien.

“Estoy solo…”

Nadie viene al valle del zorro

Camino por la colina moteada de flores, oleadas de viento las agitan y libera sus fragancias.

Estoy inmerso en una neblina

Exhausto y cabizbajo levanto la mirada hacia el camellón de la avenida, hay un árbol de amplias ramas que cruzan la calle y dan sombra en la parada donde me encuentro.

El autobús se detiene con el rechinido de los frenos y la vibración de sus láminas; el aire comprimido silba y se abre la puerta. Pago el pasaje y camino por el pasillo que resplandece a la luz de las ventanas, cada línea áurea inhala alejando el brillo de los asientos, y exhala suavemente devolviendo la intensidad de su rayo. Todos excepto uno, aquel donde está la mujer del suéter negro con cuello de cisne.

—¡Es ella!

Está sentada con su mirada abandonada en el vacío; me acerco buscando sus ojos verdes pero ella se rehúsa a verme. Sentado a su lado tomo sus manos.

—Te extraño. —dijo.

Safe Creative #1901069541680

Abre tus ojos y mírame otra vez, hazlo como en las mañanas cuando despertaba a tu lado. Vuelve a mí, escucha mi voz y síguela, no te detengas y continúa hasta llegar a mí. Estoy esperándote, deseo ver tus ojos como la primera vez que te acercaste a mi. PXMOR/Libro 1/SUEÑO XII: EL ÚLTIMO AUTOBÚS DE LOS RECUERDOS

EL OBSEQUIO

“Caí a la oscuridad absoluta, en las profundidades donde él habita…”

Inconsciente me desplomo como pluma en el abismo; del cielo descienden listones finos y luminosos. Amarran mi cuerpo y me jalan suavemente a la superficie rizada. Cruzo la línea del océano hacia el firmamento y entro a un agujero con ventanas radiantes en luces doradas. En el ascenso la vitalidad de mi ser disminuye.

Del túnel sigue un valle de flores, el cielo es abierto y las nubes se concentran en un vórtice. Los listones se vuelven más cálidos y se transforman en un punto radiante que esparce llamaradas en forma de aros. Tres ángeles levitan en el paraíso y miran la luna sobre de ellos, en ella está la torre donde hay un gran árbol que emerge del corazón de la bóveda de cobre.

Mi viaje continúa por los caminos de roca hasta la biblioteca, y libros son arrastrados en una tormenta de arena. Luego vienen las cloacas y me llevan al interior de la torre. Llego al templo donde suena el órgano de viento, hay velas rodeando el altar y escucho una voz que me llama del exterior.

Es mediodía y una luz azul cae sobre el pueblo. Soplo el vaho en mis manos que apenas logro calentar.

La campanilla de la puerta suena al entrar en la cafetería, la tabla del menú se refleja en la vitrina de postres, no hay nadie en el mostrador.

Los aspersores rocían el césped y las gotas quedan atrapadas en sus hojas, un par de mariposas revolotean entre los árboles y luego suben a las copas, unos cuantos rayos de sol escapan de las ramas y caen al suelo con pequeñas motas de luz.

El tenue brillo titila al sonido del proyector, la película muestra el océano repleto de estrellas donde un cometa viaja en un punto luminoso.

Miro atrás y un centelleo aparece al otro lado de la calle, viene de su medallón. Está sentada en el pedestal del asta y espera reclinada en él. Su blusa es blanca y la falda gris, sus ojos son verdes y el cabello lacio color negro.

—¿Dónde habías estado? —pregunté.

—No me he movido de aquí —palmea el concreto y me mira —¿Subirás?

Me siento junto a ella y desde ahí observamos el pueblo.

—Un Sueño. —dijo ella

—Pero ¿quién?

—Yo, —dijo —siempre que me encuentro aquí sentada, te veo caminar por esos lugares y luego desapareces en uno de ellos.

—No lo recuerdo.

—Bueno, es la primera vez que llegas a mi lado. —se quita la medalla del cuello.

En sus manos extiende la cadena y me rodea con sus brazos; sus labios están cerca de mí y la beso, ella permanece conmigo hasta que la abrocha, entonces con una sonrisa da un salto y se aleja de mí. —¡Te estaré esperando! —grité a sus espaldas antes de que desapareciera al doblar la esquina.

Safe Creative #1901069541680

Tres estatuas de ángeles levitan en el cielo y miran la luna sobre de ellos, en ella está la torre y en el interior hay un gran árbol que emerge del corazón de la mina de cobre. PXMOR/Libro 1/SUEÑO XV: EL OBSEQUIO

UN HÉROE MUERE SIN ALIADOS

Hace frío en las cloacas, las paredes están húmedas y escucho las gotas reventar en el piso. Camino por el pasillo resbaloso apoyado de la pared hasta llegar a una bóveda, donde todos los túneles se juntan como un laberinto.

Al bajar las escaleras escucho el eco de voces provenir desde el fondo de la bóveda, los escalones son cortos y con los dedos me agarro de las salientes en la pared. Descubro un pasillo iluminado con velas, sus flamas titilan con mis pasos y se extinguen detrás de mí. Observo un grupo de jóvenes de trajes blancos armados con sables, escuchan a su líder que los ha reunido alrededor de la fogata. Intento ver su rostro, pero se desvanece con el sonido de su voz.

—¡Oye tú! — dijo el líder al descubrirme detrás del grupo, los demás voltean con rostros ocultos por la oscuridad.

Doy media vuelta ignorando los insultos que me lanza, pero una palabra más hace acercarme y golpearlo. Por un instante el grupo no cree lo que han visto, levantan sus armas y me persiguen.

Huyo por el túnel con toda la fuerza que tengo, la salida es imposible de hallar en este laberinto subterráneo y pronto mis piernas dejan de responder. Necesito un respiro.

Sus ruidos se alejan y creo que los he perdido, pero descubro a uno acechando en la oscuridad. Veo el brillo del sable desaparecer con su propia sombra.

“¡Está de espaldas!”

Me aproximo, empuño la daga y apuñalo su cuello, espalda y estómago. Caigo al suelo, veo su cuerpo tirado junto a mí y lo empujo al arroyo de la cloaca. Agarro el sable y me deslizo en la oscuridad listo para enfrentar a mis enemigos; entonces siento un golpe en el cuello y un chorro de sangre escapar de mí. Intento detener la hemorragia y mi vista se llena con destellos en cada golpe que recibo.

El águila ondea en el asta de la plaza de armas con el verde, blanco y rojo, en una noche que resplandece en llamas.

—¡Cúbranse! —gritó el soldado al haber una explosión.

El pelotón abre fuego contra un edificio, tanquetas disparan desde sus torretas, soldados se abren paso en el fuego cruzado hacia la entrada y los tanques se preparan a disparar. El capitán pide el apoyo aéreo para combatir a las fuerzas del interior.

Nuestras fuerzas están perdiendo el combate, soldados mueren y otros retroceden, los carros blindados explotan uno a uno. Escucho un grito en la plaza de armas y veo a una mujer protegiendo a su hija del tiroteo.

Me apresuro saltando escombros y cubriéndome de las balas, llego a ellas cuando un proyectil zumba y explota en nosotros. Los ruidos desaparecen, la bandera se incendia y la asta es derribada. En ese momento ves la realidad con lentitud, lo suficiente para conservar ese instante y llevarlo contigo.

Un moribundo tendría la imagen de su familia; yo veo los restos de la niña y su madre.

“Una nación perdida…”

Safe Creative #1901069541680

Hace frío en las cloacas, es igual a un laberinto. Cuando bajo las escaleras escucho voces circular desde el fondo de la bóveda, observo un grupo de jóvenes, armados con sables, escuchan a su líder que los ha reunido. PXMOR/Libro 1/SUEÑO II: MUÉSTRAME A UN HÉROE QUE HAYA MUERTO ACOMPAÑADO DE SUS ALIADOS

SONRISA FELINA

[¡Oye! No te puedo contactar por teléfono. El domingo nos juntaremos todos los de la secundaria. Tienes que ir jajaja… A las 5pm en Plaza Galerías. Nos vemos]

Recibí su mensaje en facebook un día después de soñar con ella. Hacía tiempo que no me reúno con los compañeros de la secundaria, pero la realidad es ella la causa de mis nervios.

Llego antes de la hora y me siento en una banca lejos del punto de reunión. Aunque me llevaba bien con todos, solo son unos cuantos con quien realmente puedo platicar sin sentirme comprometido, y soportar esos molestos silencios.

Espero en una banca y finjo escribir en el celular para lanzar ligeras miradas. Dan las 5:00 de la tarde y hasta entonces no hay señales de ella ni de los otros, así que decido ir al punto de encuentro a la vista de todos. Pienso si me equivoqué de día o de hora.

“Estoy varado como gato en la duda.”

Si llegué tarde y todos se fueron siguiendo el plan, tendré que encontrarlos en la plaza o contactar a mi amiga para vernos, o evitarme la pena y retirarme. Me dedico a mirar rostros con la posibilidad de encontrar uno familiar, me imagino observándome desde aquella banca y lo despistado que me veo en la entrada como el último jugador elegido. En fin, estoy atrapado y desearía no estar aquí.

“Qué rayos sucede, ¿dónde están?”

Son las 5:30 cuando ella sale de la plaza a mi encuentro, con sus ojos verdes y sonrisa felina me abraza. Es un poco más pequeña así que su cabeza me queda a la altura del cuello y puedo oler el mentolado aroma de su cabello. La verdad no recuerdo de que tanto hablamos esa tarde, supongo que fue agradable por nuestras miradas y carcajadas

Cuarenta minutos después llega uno de los otros, saluda a mi amiga pero no me recuerda, entre cierra los párpados como si esperase que le dé prueba de ser compañeros años atrás. No le doy importancia y sonrío.

Llega su mejor amiga y con un beso me reconoce, viene acompañada por otra chica de la secundaria, y al igual que el otro me ha olvidado. En verdad me da igual.

Esperamos hasta que entendimos que somos todos. Me siento mal por ella, solo pocos vinieron.

Fue de las más populares en la secundaria y no por la baratería de ser la “sexy”.

“Lo siento, es cierto. No hay estafa más grande que la popularidad por la belleza de la juventud.”

Ella es todo lo contrario, por supuesto que es linda de facciones finas y suaves, labios gatunos y orejas que se asoman de su cabello negro. Su piel es clara sin llegar a ser blanca, delgada con un trasero pequeño y firme como durazno; a veces parece grande o pequeño, caído o levantado, todo depende de su ropa. Lo mismo sucede con sus tetas, son como un par de magdalenas; solo necesito leche para disfrutarlas.

“No es perfecta, más es auténtica en todo su ser.”

Estoy seguro de que la razón de su popularidad es por su personalidad, se adaptaba muy bien a las bolas; un día podía hablar de videojuegos, tableros de juego, historietas y otro día la veía en la cancha de baloncesto o de voleibol.

Era pésima estudiante y más de una vez la tuve que sacar de algún apuro para evitar la prefectura. Realmente no estoy seguro de cuando comenzamos a juntarnos, pero si el día que nos conocimos.

Fue cuando el balón de voleibol cayó al pasto y rodó hacia mí, donde descansaba.

—¡Oye! ¿Me pasas el balón? —dijo.

Apenas levanto los brazos de los ojos y la veo parada en la cancha con su uniforme blanco, detrás de ella todos esperan mi respuesta.

—Ven tú.

—¡Por favor! —con las manos en la cintura.

—No soy tu maldito bolero. —volví a cubrir mis ojos.

“Aún siento su presencia ahí parada.”

—Olvídalo —escucho a uno de los jugadores —Me cae que ni la llega.

Apenas veo de reojo y lo encuentro al otro lado de la cancha. Me levanto y tomo el mentado balón.

—¡Aguas ya se enojó! —se burló apoyado de las carcajadas de los demás, incluso ella cubre su boca para reír.

Aviento la bola frente a mí y salto golpeándola en el aire, sale disparada sobre la red sobrepasando a los jugadores y cae en picada, el tipo que gritó se lanza sin éxito y la pelota cae dentro de la cancha.

No fue el mejor de todos los tiros, estaba más animado a pegarle al tipo que hacer la jugada. Fue lo suficiente para impresionarlos.

Compramos café en la Flor de Córdoba y vagamos por la plaza sin rumbo en la corriente de gente embrutecida por las compras. Entonces mi amiga propone ir al billar, creí que eso elevaría los ánimos, pero cada uno saca un pretexto para irse.

“Vale ¿entonces a que han venido?”

Así que vamos solos, la pasamos muy bien y nos divertimos mucho; pedimos papas a la francesa y sodas, y dividimos la cuenta.

Ella me gana dos de tres juegos; después pasamos a un videojuego de pistolas en el arcade, formamos equipo contra los demonios que intentan matarnos, si lograban vencernos, entonces iniciaremos separados en algún punto del juego hasta reunirnos.

Ya en la noche intercambiamos números y nos despedimos. Ambos tomamos el mismo autobús solo que en direcciones opuestas de la ciudad. Ella espera frente a mí distanciados por la avenida.

Safe Creative #1901069541680
PXMOR/Libro 1/SENTIMIENTO XV: Mirada Felina